domingo, 29 de noviembre de 2009

Sonidos matinales

Aquí en Eskişehir tenemos una gran ventaja sobre el resto del mundo: no necesitamos ese infernal objeto conocido como despertador. Y no se debe a ser erasmus y no tener que levantarme a una hora decente para ir a clase, porque en ese aspecto soy un puteado, he ido más a la facultad en dos meses aquí que en cuatro años de vida universitaria santiaguesa. La sociedad turca ha pensado en eso y nos provee de multitud de ''agradables'' sonidos que hacen que abrir los ojos sea una tarea mucho más sencilla.

Comienzo por lo obvio, la llamada a la oración. El Islam tendrá muchas cosas buenas, pero desde luego tener que rezar a las SEIS DE LA MAÑANA no puede ser una de ellas. Un dios que te hace hablar con él a esas horas tiene que ser por fuerza un poco cabroncete. Es un canto precioso, un sonido que pasa de lo gutural a lo agudísimo en cuestión de segundos, por supuesto ininteligible, que se hace todavía más evocador cuando suenan todas las mezquitas a la vez, con un retraso entre uno y otro de medio segundo debido a la distancia y el volumen. En esta ciudad debe de haber 10 mezquitas, todas con su minarete y sus megáfonos.
Pero al contrario de lo que pensaba cuando llegué, no está el imán cantando no, tienen una cinta, o un servicio de tele-rezo, todavía no estoy muy seguro, con los cantos grabados. Es genial escuchar el pitidito de fin una vez terminada la oración, muy tradicional.

Tenemos también la musiquilla del aguador. Porque aquí, como la mano de obra es regalada, existen trabajos impensables en una ciudad española. La música del camión es algo un tirirí tii tuu - tararirarí que se te mete en el sueño y te acaba despertando por fuerza. Nadie puede soñar con una música así y ser una persona sana. Y hay aguador porque aquí las garrafas son de 12 litros y da por culo cargar con una de ellas desde la tienda, así que te la traen a casa a una hora indecente, eso sí, puedes llamar a la compañía y escoger que día quieres despertarte sobresaltado porque está aparcado justo al lado de tu ventana. Aquí lo de los timbres y bocinas está muy customizado: el mío suena como 20 pajarillos pidiendo comida a mamá pájaro, en el de Vicent, Murat y Mario Para Elisa, y el coche que más me impactó era el que tenía la música de El Padrino como pito.


Pero sin duda el mejor es el sonido de reactor de caza de combate. O mejor dicho, el sonido de CUATRO reactores de caza de combate en formación pasando por encima de tu bloque. Porque en esta ciudad universitaria tenemos un aeropuerto militar. Un aeropuerto militar de tamaño considerable en el que realizan las prácticas de vuelo los pilotos de caza turcos, además de hacer incursiones en zona kurda y ''practicar'' un poco allí también. Esto último es un rumor, claro... Empiezan a volar muy temprano, más o menos cuando sale el sol, y aquí lo hace muy pronto. Es fácil darse cuenta dado que las persianas prácticamente no existen. Hasta que pasan dos horas desde que se hace de noche siguen en el aire, haciendo imposible cualquier comunicación verbal mientras surcan el espacio aéreo de donde estés. En la universidad los profesores se callan y si estás hablando con alguien -en la calle, en tu casa, da lo mismo- haces un momento kitkat. Al parecer se habló de cambiarlo de sitio, pero era demasiado caro, así que se optó por joderle la vida a una ciudad de 500.000 habitantes. Pero parece que te acostumbras con el tiempo, mi compañero Tuğrul me dijo que reconocen fácilmente a la gente que no lleva aquí mucho porque se extrañan y miran al cielo cuando pasan los aviones. A algunos casi les puedes llegar a leer las letras que llevan pintadas.

Y para un sonido que sí que quería oir, que era la bocina como de inminente bombardeo sobre la ciudad que sonó el 10 de noviembre a las 9.05 de la mañana conmemorando el 71 aniversario de la muerte de Atatürk, no sonó cerca de mi casa.


Hoy Barça - Madrid en Los amigos, son del Barça. Todo muy casero.

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