Catorce días aquí, entre familia, amigos y la gente de siempre. Buena vida, buena compañía, buena fiesta, pero con muchas ganas de retomar mi vida turca; ha sido como una revisión médica en la que todo sigue absolutamente igual que estaba.
Un fin de año loco, como tenía que ser. Y sin haber mirado nada antes -como siempre-, al final se han superado los anteriores -como siempre-.
Tengo la maleta hecha desde hace dos días, con un par de bambas más de los que vinieron, libros, carne de cerdo, turrón de Suchard, licorcafé, chorradas varias y algo de ropa. Por fín vuelve a tener asa, que aunque jode los dedos, jode mucho más tener que llevarla con la cinta. Está mal diseñada, es demasiado estrecha, es inestable. Espero que no me la abran, y que si lo hacen y me quitán algo, que no sea la bebida.
Un adeus hasta julio, más o menos; 6 meses de vida asiática que dará para unas cuantas entradas en el blog y muchas más experiencias vitales. Echaré de menos a muchos, pero sabré sobrellevarlo entre ambiente erasmus, vivir en turquía y playas tailandesas.


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